Por qué querer publicar no sirve de nada a los escritores

typewriter-923261_960_720Querer publicar un libro es la peor idea que puede tener un escritor. ¿Te parece que no es así? ¿Y cómo explicas que la mayoría de los aspirantes a escritor profesional no publican aún?

No es culpa de las editoriales. No es culpa del mercado. No. Tampoco mires a Amazon o a la industria cultural.

La idea fija de querer que te publiquen es la causa fundamental de que eso no suceda. Pensarás que he perdido la cabeza, o que ahora sí me volví loco. Pues no. El problema lo tienes tú.

¿Dónde está el problema?

El problema está en que el fin último de las editoriales es encontrar una mina de oro instantánea, o continuar una línea que le ha resultado durante algún tiempo, es decir, jugar a lo seguro. Las editoriales se arriesgan muy pocas veces, menos aún con escritores desconocidos.

Entonces, para los escritores recién estrenados, el hecho de publicar su primera obra en cuanto esté lista se transforma en una carrera, que muy pocas veces resulta bien.

Ahí comienzan los problemas. Te rechazan constantemente, las casas editoras nunca responden a tus correos, o a los diez meses te informan que tu libro no se ajusta a sus intereses editoriales. La situación se vuelve tensa, te deprimes, cuelgas los guantes y, así como así, decides que la escritura no es lo tuyo. ¿Cuántas carreras literarias no se han ido por la borda de esa manera?

Es un fenómeno universal. No podemos escapar a la fuerte competencia, ni al negocio. Entonces…

¿Qué hacer?

Últimamente la auto publicación se ha posicionado como una opción bastante viable, pero depende de muchos factores, comenzando por la publicidad.

El hecho de que una editorial acepte tu manuscrito, sin embargo, te ofrece ciertas garantías de calidad, promoción y producción, así que podrás imaginar que conlleva un mayor por ciento de ganancia para la industria.

Por el contrario, la auto publicación conlleva un alto nivel de conciencia de tu producto, que va desde elegir la portada perfecta hasta la plataforma en que vas a comercializarla.

Pero hay algo que realmente podrá ayudarte a sobrepasar cualquiera de los obstáculos anteriores. Se trata de escribir una buena obra. Ni el público de Amazon, ni las editoriales podrán resistirse a un libro con un argumento interesante y bien contado.

¿Cómo lo hago?

El gran secreto que yace detrás de todo esto es que no debes pensar en publicar. Escribe porque hacerlo te hace feliz, no porque vas a ganarte los millones con tu bestseller.

Practicar, es mi primer consejo. Leer mucho es el segundo, y el tercero es apuntarte en algún curso de escritura creativa como este, que es gratuito.

También que te tomes la escritura en serio, para lo que sugiero que comiences por trazarte una estrategia mediante una lista de tareas como esta. Te propongo que la descargues, la imprimas y vayas completando tus objetivos.

La única manera de ganar la batalla es haciendo bien las cosas. Escribir mucho, leer aún más y recibir formación. Luego decides si publicas de manera tradicional o mediante las nuevas plataformas.

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Cinco errores que acaban con tu carrera de escritor antes de empezarla

La-escritura-y-la-libertadLo de ser escritor es patológico. Es una especie de enfermedad que suele nacer con cada cual y es reactivada, principalmente, por la fascinación.

En mi caso fue por la fascinación que me causó la escritura de J. K. Rowling primero, y luego J. D. Salinger, Roberto Bolaño, Julio Cortázar y en alguna medida Gabriel García Márquez.

También me impulsan William Faulkner, en una profunda relación de amor-odio; y el mundo caballeresco que narra George R. R. Martin en su Canción de Hielo y Fuego.

Todos los desencadenadores literarios conforman tu madurez como escritor, hasta que el embrión de tu estilo comienza a pulirse, y no deja de hacerlo hasta el momento de tu muerte.

Sin embargo, existen muchos factores de riesgo. Como enfermedad que es, el amor por la escritura puede desencadenar en la muerte de tu yo literario si no se trata a tiempo. Aquí están algunos síntomas que debes combatir si no quieres matar tu carrera literaria antes de empezarla: Continue reading “Cinco errores que acaban con tu carrera de escritor antes de empezarla”

Milan Kundera: la insoportable levedad de la escritura

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Milan Kundera, escritor checo que reflexiona sobre la escritura desde un punto de vista filosófico

Entre mis descubrimientos literarios del tiempo reciente se encuentra Milan Kundera. Se trata de un autor peculiar aclamado en el mundo entero y que se perfila como especie de cronista de realidades de Checoslovaquia.

Kundera, un escritor de un estilo poco común, en cuyos textos confluyen ciertos relatos de la vida diaria de sus personajes con metáforas filosóficas y pasajes oníricos, es autor de textos como La insoportable levedad del ser, La broma, y El libro de la risa y el olvido, del que me auxilio para compartir ciertos pensamientos del creador sobre la escritura.

Para Kundera «escribimos libros porque nuestros hijos no se interesan por nosotros. Nos dirigimos a un mundo anónimo porque nuestra mujer se tapa los oídos cuando le hablamos». Continue reading “Milan Kundera: la insoportable levedad de la escritura”

Poe y la escritura: siete consejos

poemas_de_amor_de_edgar_allan_poeRecuerdo cuando era más adolescente( 😀 ) que en cada foro al que entraba me ponía como nick “Dark Poe”. Fue la fiebre de Edgar Allan Poe, que llegó en esa etapa de mi vida, cuando me leí Los crímenes de la calle Morgue, Corazón delator y el poema El cuervo.

Así que hoy, en las redes sociales, compartieron un post sobre los consejos de escritura de Edgar Allan Poe y, como no pude resistir la tentación, acá están con algunos de mis comentarios: Continue reading “Poe y la escritura: siete consejos”

J. K. Rowling habla sobre escritura

Hace poco, compartí 18 consejos de George R. R: Martin sobre la escritura, y ahora comparto algunos pensamiento de otro de mis ídolos, J. K. Rowling (Harry Potter, El Canto del Cuco, La Vacante Imprevista): Continue reading “J. K. Rowling habla sobre escritura”

Mi primera novela

Resulta que cuando tenía 12 años me decidí a escribir mi primera novela, inspirado por ese gigante moderno de literatura infanto-juvenil que se llama Harry Potter.

Pero vayamos un poco antes: desde los tres años comencé a leer, y a los nueve me había leído mi primer libro: El Principito. Hacer cuentos, tejer historias e inventarme tramas siempre me gustó, eso sí, solo con fines literarios, nada de mentiras.

Sin embargo, cuando terminé de leer Harry Potter y la piedra filosofal me decidí: «Esto es lo que quiero hacer». Y comencé por inventarme un nombre para el protagonista del próximo éxito literario a nivel mundial escrito, lógicamente, por un niño de 12 años.

Primero, mi protagonista se llamaba Larry Foker, no sé si les parece mucho a otro nombre. La historia comenzaba con el robo de un banco por unos hombres-lobo. ¿Creativo no? Pues no fue ésa mi primera historia, ¡para nada! Escribí la primera página —con una letra grandota— y luego me aburrí. No me sentía lo suficientemente inspirado.

Con el paso de los días, y al conocer más de la saga escrita por J.K. Rowling más y más deseos tenía de escribir mi propia novela, de ser yo el dueño de los destinos de cada personaje, de manipular los acontecimientos a mi antojo. Y así nació mi verdadera primera obra literaria: Dalila y los cálices de la inmortalidad.

Se la mostré a una amiga y aquello le pareció «lo más ingenioso de las letras españolas después de algunos títulos de Salgari y Dumas». Imagínense que a esa edad los libros de aventura son «lo último en producción» como se dice en Cuba, y leer una obra con magia, escrita en un lenguaje sencillo y, además, tener al autor cerca para tirarle de las orejas fascinó a mi compañera.

El problemita es que ella no sabía nada de Harry Potter. Tal vez la pregunta sea ahora cuál es la relación de Dalila… con Harry, y por qué es importante el detalle de que el niño mago fuera desconocido para mi primera lectora.

Pues la clave está en el argumento de Los cálices de la inmortalidad:

Dalila era una bruja, estudiaba en una escuela de magia, tenía varita mágica, entraba a una cámara secreta persiguiendo erróneamente a un profesor que resultó ser «el bueno» al final y, por si fuera poco, la pelea con su enemigo le dejó una cicatriz…en el vientre.

Era un libro corto y, aunque no era copia exacta del mundo de Rowling, los parecidos eran demasiado…parecidos.

Pero la historia de Dalila, mi brujita de 14 años con piel canela, no terminó ahí. El folleto hecho con hojas de mis cuadernos escolares que contenía el primer volumen pronto tuvo un compañero: Dalila y los príncipes de Egipto.

En ese último me esforcé mucho más e investigué de costumbres antiguas para crear la fascinante historia de una ciudad hundida —¡ups, copia dela Atlántida!— y tres faraones que Dalila debía enfrentar para rescatar a su novio.

Los príncipes de Egipto fue un boom para mi compañera, quien lo devoró durante una jornada en la escuela.

«¿Y la tercera parte?» me dijo. Y como supondrás comencé a escribirla hasta que mi padre, enemigo acérrimo de Harry Potter, J. K. Rowling y hasta los Jedi —que no pertenecen a esta historia pero también, según él «son de mentira»—, me cortó las alas diciéndome que el libro era interesante pero una copia, que necesitaba poner «más cosas de verdad».

Ahí caí en una depresión tan profunda que me hizo escribir mi secreto mejor guardado: La Cruz de Diamantes, una novelucha rosa en plena Revolución Francesa. Pero esa es otra historia.

A Dalila la rescaté cuando tenía 15 años: de bruja la convertí en hada, rehice la escuela, creé nuevos personajes; pero ya no era lo mismo. Seguía siendo muy pottérico, y no está mal, solo que es mejor tener su propio sello.

El primer manuscrito de mi hechicera lo perdí entre las cajas de libros que atesoro en casa, aunque aún conservo Los príncipes de Egipto. No es gran cosa, pero leerlo a cada rato me llena de fuerzas e inspiración para seguir manteniendo engavetadas mis novelas hasta que me toque la varita de un editor…o un mago.

Rescatando la historia familiar

Una amiga que conocí por Facebook tuvo una idea genial: la de convertir en libros y perpetuar las vidas de la gente común.

Entusiasmado, me uní a ella y le seguí los pasos bien de cerca hasta que un día, por casualidad, nos pusimos a conversar —vía chat— acerca de mi abuelita. Le conté la histoia de una manera tan soñadora que, casi al instante, quedó fascinada y me dijo

-Chico, esa historia debe ser de la editorial

Y a la semana siguiente nos pusimos a trabajar.

 

Nuestras memorias

Cuando abandonamos este mundo, lo que nos hace realmente inmortales son aquellas acciones que, en forma de recuerdos, quedan en la gente: el día que le ayudaste a salvar a su animalito, la vez que lo sacaste de un problema, el chiste que le contaste y le hizo reír, o la lección sobre el día a día que luego le sirvió para su futuro. Las acciones malas también trascienden, pero una vez que llegamos al estadío de solo espíritu —después de morir— la gente tiende a sacralizarnos —o por el contrario, a satanizarnos—.

La oportunidad del proyecto de mi amiga, es la de hacerte inmortal, ser una especie de Voldemort humano que divide su alma básicamente en doce…¿Cómo? Pues Memorias Ediciones —el proyecto— se encarga de hacer una biografía o memoria acerca de la vida de determinada persona, sin importar quién sea. Luego la hace literaria y la plasma en volúmenes impresos de una calidad extraordinaria.

El caso de mi abuela ha trascendido como Historia de una rebeldía. En esta oportunidad, Memorias Ediciones confió en mí excepcionalmente para ser el biógrafo de mi abuelita, y luego público el libro con un acabado magistral. Su historia, que transcurre desde los años ’30 hasta 1961 —por decisión familiar—, se presenta no solo en materiales de excelente calidad, sino que ilustra a una persona de carne y hueso, con sus virtudes y defectos, y nos acerca a sus más íntimos sentires tanto emocional cómo físicamente, con fotos de la época incluso.

El resultado provocó lágrimas de alegría en la familia, que ahora cuenta con una Carmen inmortal, y mediante doce libros repartidos entre hijos, nietos y amigos la recordarán para siempre.

Gracias a Memorias Ediciones por la oportunidad.

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